Luzia Polanco

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Luzia Polanco

Horarios

Domingo 13:00 – 21:30
Lunes 13:00 – 23:00
Martes 13:00 – 23:00
Miércoles 13:00 – 23:00
Jueves 13:00 – 23:00
Viernes 13:00 – 23:00
Sábado 13:00 – 23:00

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Ubicado en una de las zonas más vibrantes de la ciudad, La Dolida Palmas ofrece una experiencia que comienza incluso antes de cruzar la puerta. Desde el exterior, la fachada es elegante pero no pretenciosa, con un letrero iluminado que destaca sin robar protagonismo al entorno. El diseño arquitectónico mezcla lo rústico con lo contemporáneo: madera expuesta, detalles metálicos en negro mate y una vegetación perfectamente colocada que da la sensación de estar entrando en un refugio urbano.

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Desde su fachada discreta pero elegante hasta su interiorismo cálido, Luzia se posiciona como un lugar ideal tanto para una comida íntima como para una celebración especial. Lo primero que llama la atención al cruzar su umbral es el ambiente: una mezcla perfectamente equilibrada entre rusticidad y sofisticación. El diseño interior combina madera natural, detalles en piedra y una iluminación tenue que crea una atmósfera acogedora y refinada a la vez.

La propuesta gastronómica de Luzia se centra en ingredientes frescos, preparaciones que respetan la tradición y una presentación que habla por sí sola. Aquí, cada platillo parece haber sido pensado con un profundo respeto por su origen, pero también con una creatividad que se deja ver tanto en sus combinaciones como en su ejecución.

Con un ticket promedio por persona de $800 a $900 pesos mexicanos, Luzia se posiciona como un restaurante de gama media-alta, accesible dentro del espectro de opciones en Polanco. Sin embargo, lo que verdaderamente distingue a Luzia no es solo su cocina o su ubicación privilegiada, sino la experiencia integral que ofrece: un servicio esmerado, un menú bien curado y una atmósfera que invita a quedarse más tiempo del planeado.

Ambiente, decoración y servicio: un rincón que te transporta

Entrar a Luzia – Mesón de mar y campo es dejar atrás la ciudad por un momento y adentrarse en un espacio que podría estar ubicado perfectamente en una villa costera del Mediterráneo. La decoración ha sido pensada hasta en el más mínimo detalle para crear una sensación de calidez, frescura y autenticidad. El mobiliario, una mezcla de maderas claras, sillas de fibras naturales y toques en cerámica esmaltada, refuerza la idea de estar en una casa de campo elegante, pero sin pretensiones.

La luz natural baña el salón principal a través de grandes ventanales que dan hacia la calle Anatole France, permitiendo que durante el día el restaurante se llene de una atmósfera luminosa y alegre. Por la noche, una iluminación cuidadosamente atenuada transforma el espacio en un ambiente íntimo y envolvente, ideal para cenas largas acompañadas de vino. Plantas colgantes, detalles en hierro forjado, y una paleta de colores neutros con toques de azul marino y terracota terminan de completar el escenario.

Uno de los puntos más destacados de Luzia es su servicio al cliente. Desde el momento en que uno cruza la puerta, el personal se muestra amable, atento y muy bien capacitado. Los meseros conocen a fondo el menú, ofrecen recomendaciones honestas y están siempre disponibles sin ser invasivos. Este equilibrio entre profesionalismo y cercanía hace que la experiencia sea verdaderamente placentera.

Además, Luzia logra algo que no todos los restaurantes en zonas de alto tránsito turístico consiguen: hacerte sentir como en casa. No importa si es tu primera vez o si ya eres cliente frecuente, el trato es cálido, y el ritmo del servicio es preciso: los tiempos entre platillos están bien calculados, sin prisas ni esperas prolongadas.

En resumen, Luzia no solo cuida lo que llega a la mesa, sino también todo lo que rodea la experiencia de sentarse a comer: el ambiente visual, el confort acústico, la limpieza impecable de cada rincón, y un equipo que sabe lo que hace.

Menú y experiencia culinaria: un paseo por los sabores del Mediterráneo

El alma de Luzia – Mesón de mar y campo está, sin duda, en su cocina. La carta es un homenaje a la gastronomía mediterránea e italiana, con platillos que mezclan lo tradicional y lo contemporáneo, siempre con un respeto absoluto por el ingrediente. Aquí no hay florituras innecesarias ni técnicas que opaquen el sabor natural de los productos: el enfoque está en la calidad, frescura y sazón precisa.

Comenzar con una selección de entradas es prácticamente obligatorio. El carpaccio de pulpo, con láminas finísimas y una vinagreta de limón confitado, es un ejemplo de equilibrio y sutileza. También destaca la burrata cremosa, servida con tomates heirloom y un toque de pesto que intensifica cada bocado. Otra opción sobresaliente es la focaccia artesanal, recién horneada, acompañada de aceite de oliva extra virgen y sal en escamas: simple, pero profundamente deliciosa.

En los platos fuertes, el menú brilla aún más. Las pastas, hechas en casa, tienen el punto exacto de cocción y una textura sedosa. El tagliatelle con ragú de cordero es intenso, reconfortante y generoso, mientras que los gnocchi de papa con salsa de gorgonzola y nuez sorprenden por su suavidad y profundidad de sabor. Para los amantes del mar, el filete de robalo a la sal, servido con puré de coliflor y hinojo braseado, es una elección sofisticada que equilibra perfectamente lo delicado con lo aromático.

Luzia también ofrece opciones para compartir, como su paella de mariscos, generosa en porciones y en sabor, o el cordero al horno con hierbas provenzales, que llega a la mesa en una cocción lenta que se deshace con el tenedor.

Cada platillo está bellamente presentado, sin caer en la exageración visual, pero dejando claro que hay un ojo experto detrás de cada montaje. Además, los sabores no compiten entre sí: se complementan, se elevan mutuamente, y se sienten honestos.

Y como todo buen festín mediterráneo, el cierre con un postre es imprescindible. El tiramisú de la casa, con un toque cítrico inesperado, se siente ligero pero satisfactorio. También es muy recomendable la pannacotta de lavanda con frutos rojos, un postre delicado que cierra la experiencia con frescura.

En conjunto, Luzia ofrece una propuesta gastronómica sólida, balanceada y sin puntos bajos. Cada visita es una invitación a explorar nuevos sabores o a volver a esos platos que dejan huella.

Carta de vinos, bebidas y maridajes: un acompañamiento a la altura

Una parte fundamental de la experiencia en Luzia – Mesón de mar y campo es su carta de vinos y bebidas, curada con un enfoque claro en el maridaje perfecto para su propuesta mediterránea e italiana. La selección no es excesivamente extensa, pero sí bien pensada, con etiquetas que cubren las principales regiones vinícolas de Europa —Italia, España y Francia— sin dejar de lado interesantes propuestas mexicanas.

Para quienes buscan un vino blanco que acompañe pescados o mariscos, hay opciones como un Vermentino italiano de cuerpo medio, cítrico y refrescante, ideal para platos con frutos del mar. Si lo que se busca es un vino con más estructura, el Albariño gallego o un buen Chardonnay francés (sin exceso de barrica) son excelentes elecciones. Para carnes, pastas o platos más complejos, Luzia ofrece tintos como el Chianti Classico, un Tempranillo reserva español o un Barolo piemontés, todos disponibles por botella, y algunos por copa.

El personal capacitado sabe guiar al comensal con sugerencias acertadas: no es raro que recomienden un vino que no está entre los más conocidos, pero que resulta perfecto para el platillo que uno ha elegido. Este acompañamiento en el proceso de elección no solo enriquece la experiencia, sino que transmite confianza y conocimiento.

Además del vino, el restaurante ofrece una interesante selección de cocteles artesanales. Algunos llevan nombres inspirados en ciudades costeras europeas y están preparados con ingredientes frescos, infusiones caseras y licores premium. El Negroni Luzia, con un toque de romero ahumado, es una reinterpretación elegante del clásico italiano. También hay opciones más ligeras y refrescantes, como un Spritz de mandarina, ideal para una tarde soleada en la terraza.

Para los que prefieren algo sin alcohol, la carta incluye aguas infusionadas, mocktails y tés helados, que no se sienten como una simple opción secundaria. Cada bebida parece haber sido pensada como parte integral de la experiencia gastronómica.

En resumen, la oferta líquida de Luzia está a la altura de su cocina: refinada, bien pensada y accesible para todos los gustos. Ya sea que se trate de una cena maridada o una comida ligera con una copa de vino blanco, la armonía entre bebida y platillo es evidente y disfrutable.

Conclusión: Luzia, un rincón para volver… y quedarse

Luzia – Mesón de mar y campo no es simplemente un restaurante, sino una experiencia sensorial cuidadosamente construida, donde cada detalle cuenta. Desde su ubicación privilegiada en Anatole France 70, Polanco, hasta el último bocado de un postre perfectamente equilibrado, Luzia logra capturar la esencia del Mediterráneo y llevarla a la Ciudad de México con elegancia, calidez y coherencia.

La propuesta de valor es clara: una cocina honesta, ingredientes frescos, técnica impecable y servicio sobresaliente, todo envuelto en una atmósfera que transmite calma y gusto por el buen vivir. Es evidente que detrás del concepto hay una visión bien definida: ofrecer una experiencia culinaria que se sienta auténtica, acogedora y al mismo tiempo sofisticada.

En cuanto al precio —entre $800 y $900 MXN por persona—, puede parecer elevado en comparación con otros lugares, pero al considerar la calidad del producto, la ubicación, la atención y la experiencia completa, la relación costo-beneficio es más que justa. Luzia no es un restaurante para comer de prisa; es un sitio para dejar el celular a un lado, saborear sin apuro y dejarse llevar por el ritmo pausado del mar y el campo.

Ideal para una cita romántica, una comida de negocios o una celebración especial, Luzia se adapta a distintos momentos sin perder su identidad. Aquí, tanto el comensal conocedor como el curioso encuentran algo que los deja satisfechos y, más aún, los invita a regresar.

En definitiva, Luzia no solo merece una visita, sino varias. Porque hay lugares que no se descubren por completo en una sola comida. Y Luzia, con sus sabores profundos, su encanto mediterráneo y su capacidad de hacerte sentir lejos sin salir de la ciudad, es uno de ellos.

Sofia Cruz

Sofía Cruz es una blogger mexicana y autora en el blog de Tumesita, donde comparte sus mejores hallazgos gastronómicos. Apasionada por la comida, las historias locales y los lugares con alma, Sofía recorre México en busca de restaurantes que sorprendan al paladar y al corazón. Su estilo cercano y auténtico la ha convertido en una voz confiable para quienes aman descubrir nuevos sabores.